YO
como ya he dicho antes, el camino hacia el conocimiento propio y por ende el conocimiento de los problemas, de todo, es un camino solitario, un camino a través de nuestras mentes, solo uno puede conocerse verdaderamente, nadie más, aunque esto no significa que hemos de apartarnos del resto del mundo, no; tampoco que estemos completamente solos por el contrario ya muchos se han cuestionado el YO antes y han encontrado la respuesta, dejaron sus hallazgos como migas de pan para quienes vinieran detrás de ellos.
uno de ellos que cita el primer cuestionamiento o verdad mejor dicho: «cogito ergo sum» que en español se traduce frecuentemente como «pienso, luego existo», siendo más precisa la traducción literal del latín «pienso, por lo tanto existo», es un planteamiento filosófico de René Descartes, el cual se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental. «Cogito ergo sum» es una traducción del planteamiento original de Descartes en francés: «Je pense, donc je suis», encontrado en su famoso Discurso del método (1637).
Pero enseguida advertí que mientras de este modo quería pensar que todo era falso, era necesario que yo, quien lo pensaba, fuese algo. Y notando que esta verdad: yo pienso, por lo tanto soy era tan firme y cierta, que no podían quebrantarla ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía admitirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que estaba buscando.
El concepto de yo (y su étimo latino ego) es un término difícil de definir debido a sus diferentes acepciones. A lo largo de la historia su definición se ha relacionado con otros términos como psique, ser, alma,conciencia. La aproximación académica hace precisiones según la disciplina desde la que se enuncie. El estudio del yo abarca tanto disciplinas de orientación biológica, (psicobiología, neurobiología,neuropsicología, etc.), como disciplinas de corte filosófico y humanista. El término yo se relacionaría con los conceptos de conciencia y cognición.
La pregunta por el yo es quizás uno de los cuestionamientos fundamentales de la humanidad, por lo que no solo ha sido enunciada en el contexto de la ciencia sino en diversos sistemas religiosos y espirituales a lo largo de la historia humana.
En los distintos períodos de la historia han existido diversas opiniones acerca de la índole del yo. Para las concepciones "clásicas", el yo ha sido una sustancia ya sea un "alma" sustancial o meramente una cosa. Otras teorías niegan toda sustancialidad del yo, considerándole solo como un epifenómeno, una función, o un complejo de sensaciones e impresiones. Por último, han existido también teorías que buscan una solución ecléctica intermedia o que se han fundado en algún otro principio divergente.





